Ojalá  los seres humanos fueran libres y capaces de expresar sus sentimientos, sin condicionamientos, miedos y sin avergonzarse.

Ternura, cariño, alegria, ganas de jugar; y instinto de protección, una pizca de preocupación y de sentido responsabilidad.

Adjetivos con los cuales intentamos transformar en gramática las sensaciones, las emociones profundas que fluyen desde nuestro corazón y nos acompañan mas intensamente desde un mes, ósea desde cuando llegó Tiki.

El es un perro  mestizo de 10 kilos, probablemente tiene poco mas de un año:  una protectora de Fuerteventura lo rescató después de un atropello. Tenia la cadera partida, lo operaron y lo pusieron en adopción.

Atracción fatal

Un dia, de repente, nos fijamos en una foto suya: no se que nos empuja en ir a conocerlo.

Tampoco sé que nos obliga a llevarlo en nuestra casa, mimarlo, curarlo, estar a su lado después de la segunda cirugía y durante una convulsión espantosa, y a medicarlo tres veces al dia, compartendo con el la espera del deseado dia en lo que le quitaran los puntos y el collar de recuperación.

No conozco la fuerza que nos guío hacía a el, pero la agradezco.

Desde pequena siempre he tenido perros, cada uno con su carácter y su propria historia: uno sobre todo, llamado Piero, rescatado de la perrera de Genova, me acompañó por 13 años, acostumbrándose a mis cambios de humor y de ciudad por  trabajo, dejando huellas tan grandes que no ha sido posible sustituirlo.

Hasta que llegó aquella foto de Tiki.

El mejor perro del mundo

Cada persona que tenga un perro en su vida probablemente piensa sea el más inteligente, simpático y quizás el mejor del mundo.

En las redes sociales hay muchos videos de perros acróbatas, bailarines, cantantes, atletas o mimosos, perezosos capaces de dormir en posiciones inalcanzables a expertos de yoga.

Tiki no baila, no canta y ahora no puede correr, ni saltar: su mayor talento es su capacidad de mantenerse alegre a pesar del sufrimiento, de amar y dar las gracias a quién le cura las heridas, aguantar las prepotencias de un gato anárquico, de aceptar con flexibilidad las impredecibles situaciones que la vida le presenta, sin perder el entusiasmo, la confianza y la gana de jugar. Su fuerza y su gana de vivir son un ejemplo excepcional.

Si dejas de acariciarlo, el pone su carita debajo de tu mano, y se auto-mima, siempre con discreción y sin ser invadente.

El entiende enseguida si puede insistir o si tiene que tumbarse en el sofá, esperando pacientemente que yo me acerque a el.

No pensaba fuera posible enamorarme así de un perro en un mes, además tan doloroso para el.

Tiki presume de su necesidad de cariño y de contacto fisico sin ninguna vergüenza: ojalá nosotros seres humanos fuéramos  capaces de mostrar nuestros sentimientos, sin condicionamientos y miedos! Así seguramente viviremos una vida mas placentera.

Lo que converte a Tiki en un perro unico, y para mi en el mejor del mundo, es la sencillez con la que consigue trasmitir con una simple mirada cada una de las sensaciones que antes intentaba yo traducir en gramatica.

Nueva vida para contar

El gran día por fin ha llegado: desde ahora podemos, poco a poco, andar y luego correr, y empezar una nueva vida juntos.

 

 

Me ha enamorado con su indiferencia, su seguridad en si misma, y porque no hace la pelota a nadie.

 

Fuerteventura no ha tenido que empeñarse mucho en cortejarme: le han bastado 6 días entre noviembre y diciembre, algunos también nublados y indudablemente ventosos, para enamorarme extremadamente.

Y no hablo de un flechazo, una infatuación pasajera; de esta isla me he enamorada de modo maduro, consciente e irresistible.

Me ha enamorado con su indiferencia, su seguridad en si misma, y porque no hace la pelota al turismo de masa.

La quiero por su capacidad de asombrarme con paisajes diferentes y preciosos, y por su ternura cuando decide ofrecerse a mi en días límpidos y llenos de luz.

AMOR INCONDICIONAL

Ya desde el primer día, he entendido que para quererla tengo que aceptarla tal como es, también cuando se despierta con malaleche y me echa en cara su viento, que me impide hasta abrir la puerta del coche, o sus olas altas y sus corrientes, que me desafían mientras nado, o su arena que se mete en todo sitio y a veces no logro tampoco sacarla bajo la ducha. La paradoja es que estos sus «caprichos» de primadonna aún más la hacen atractiva a mis ojos.

 

AMOR PARA POCOS

Muchos me dijeron:

«Fuerteventura no tiene compromisos. O la quieres y no puedes prescindir de ella, o la detestas y no querrás volver aquí».

Estoy plenamente de acuerdo: no es una isla para todos.

Quien se espera establecimientos balneario con sombrillas infinitas y bar abiertas 24 horas sobre 24, dónde animadores turísticos te empujan a hacer acquagym, quién quiere tumbarse sobre hamacas de lujo, comiendo pastas, paladeando cocktails y bailando día y noche, no estará  a gusto a Fuerteventura.

Quien detesta arena y viento, quién quiere hacer compras en centros comerciales infinitos, quién no quiere salir de la urbanización turística, no agradecerá esta isla y su viento, y tampoco volverá aquí.

Al contrario los amantes del deporte, de la naturaleza, las personas capaces de apreciar panoramas impresionantes de incomparable belleza, playas dónde practicar infinitas actividades deportivas, los curiosos dispuestos a probar sabrosas comidas autóctonas a base de queso de cabra, carne y pez a la parrilla, se enamoraran de Fuerteventura y volverán muchas veces.

CELOSA

Como muchas enamoradas soy celosa, diría visceralmente celosa.

Llego a enfadarme cuando oigo personas denigrando a mi amada, o veo otros faltándole el respeto ensuciándola y contaminándola.

No soporto quien la humilla, la maltrata con actitudes estúpidas como echar una colilla de cigarrillo en playa.

Sufro pensando en cuantas personas cada día cumplan estos gestos inciviles, cuyo consecuencias negativas muchas veces sobrevivirán a quién los ha cumplido.

Confío en la fuerza de la naturaleza, en su paciencia, en su sabiduría; sé que será capaz de derrotar, superar y perdonar el incivismo humano.

Después de todo el planeta tierra ya ha superado bombardeos de meteoritos, tempestades solares, glaciaciones, erupciones volcánicas, tsunami, chapas tectónicas en movimiento; ha asistido a la extinción de numerosas especies animales, algunas también aparentemente más fuerte y potente de los seres humanos.

Dejémosle su tiempo, ella sabe cómo y cosa hacer por su bien.