Correr al aire libre, jugando con una simple cometa me ayuda a tomarme menos en serio, y a volver a ser una niña.

Centenares de profesionales y amantes de las cometas desde 1987 se reúnen en noviembre en la Playa del Burro de Fuerteventura, dónde dunas de arena blanca encuentran el mar y sus infinitos matices de azul.

También este año el cielo se ha llenado de variopintas y fantasiosas velas, capaces de bailar empujadas por el viento, regalando escenarios sorprendentes.

Desde el 9 hasta el 12 de Noviembre hemos podido admirar la alegre multitud de cometas, que han sido capaces de aumentar el ya magnifico atractivo de esta playa, situada en el Parco Natural de las Dunas de Corralejo.

 

En vuelo de 30 años

El festival celebra la suya trigésima edición: su resonancia ahora es tan importante de transformarlo en un acontecimiento internacional, al que participan apasionados de cometas procedentes de todo el mundo.
Por toda la duración del acontecimiento ha sido posible asistir al vuelo de cometas de muchas tipologías, formas y colores: un universo de colores han surcado el cielo azul de Fuerteventura.
La manifestación ha regalado espectáculos con cometas clásicas y estáticas, además del tradicional combate entre cometas Rokkakus.
Cada año el festival se desarrolla en el arco del fin de semana para permitirles a turistas y a vecinos de disfrutar de un rico programa, que incluye un laboratorio de vuelo de cometas destinado a los más pequeños y a una sugestiva exhibición nocturna.

 

Volver a ser niños

Hacer volar una cometa es para mí una manera mucho más divertida e instructiva de pasar el tiempo, sobre todo si la alternativa es de tumbarse en el sofá, con una tablet en la mano.

Y éso vale para adultos y nenes: correr al aire libre, jugando con una simple cometa, a lo mejor luchando contra un fuerte viento, es para mí un antídoto al aburrimiento, a la pereza y a la indolencia. Y sobre todo es una fábrica de imágenes y sensaciones alegres, risas y recuerdos que almaceno en mi cerebro, listos a volverme a la mente cuando necesito de tomarme menos  en serio y de volver a ser una niña.

Ya no miro por otro lado cuando veo basura en la arena.

Mientras me daba un paseo el la playa del #parquenaturaldelasdunasdecorralejo he visto un Señor que, después de fumarse un cigarrillo, tiro’ la colilla en la mar, como eso fuera la cosa mas natural del mundo.

Le he preguntado si por favor podía recogerla y tirarla el la papelera, o si podía llevarse un cenicero. El me hecho’ la bronca, me dijo, de una forma muy agresiva y vulgar, de irme a lo mío.

Me pregunto:

Como puede una persona cumplir un gesto tan bárbaro?”

“Que lleva un ser humano a ensuciar y profanar un lugar tan maravilloso, demostrando tan poco respecto por la naturaleza?”

“Como si puede cometer un acto tan sin sentido, quedándose sin vergüenza ni remordimiento, además insultando quien se permite de evidenciar tanta incivilidad?”

El #nationalgeografic en el 2015 escribió’ que “ las colillas son la clase de basura mas numerosa del mundo. En una escala global cada día se tiran mas de 10 mil millones.“

Una sola colilla contamina 3 litros de agua de mar: además cada colilla esta’ empapada de sustancias tóxicas que tardan entre cinco y 20 años en desaparecer de forma natural.»

Parece que existen colillas biodegradables: si así es, eso no transforma en soportable el gesto de tirarlas al suelo o en el mar.

NO MAS COLILLAS EN EL SUELO 

Me parece bien recordar un movimiento que se llama “no mas colillas en le suelo”, con casi 16.000 seguidores en el Facebook , que suele organizar iniciativas que me gustan mucho: una por ejemplo ha sido juntar mas de 200 voluntarios que han recogido en un día mas de 20.000 colillas en la playa de la Barceloneta, lo equivalente a ocho garrafas de cinco litros de agua, que pusieron en la entrada de la playa.

Ver esos contenedores llenos de colillas es un espectáculo disgustoso, que afecta mucho la sensibilidad de los que respectan la naturaleza.

Me parece muy bien compartir el espíritu de ese movimiento, que quiere mostrar lo repugnante que es una montana de colillas, y que intenta convencer cada fumador que tiene la responsabilidad de sus cigarrillos, y que hace falta poco para evitar gestos inciviles y daños al medioambiente.

La Señora Paola

He leído que una Señora, desde el ano pasado, recoge las colillas que ensucian la maravillosa playa de la #baiadeisaraceni en Varigotti, un pequeño pueblo cerca de Savona, en la región italiana llamada Liguria, que es también mi tierra de origen. Se llama Paola, y la prensa italiana habló de su trabajo en varios artículos en la prensa italiana.

Ya no miro por otro lado cuando veo basura en la arena.

La Señora Paola me hizo pensar: ya no puedo mas hacer la vista gorda, pensar que no soy yo la culpable o la responsable de la basura en mi querida playa.

Y también me inspiro’: desde que leí sobre ella, me voy en la playa con guantes y contenedores para recoger colillas y otros “regalitos de basura” dejados allí.