Cada uno de nosotros tendría que ser obligado a probar el trabajo de lo demás por lo menos por una semana para entenderlo.

Estoy convencida que cada uno de nosotros tendría que ser obligado a probar el trabajo de lo demás por lo menos por una semana.

Solo así nos podríamos darnos quinta de lo que significa ser un empleado en cualquiera tienda, o en el correo, o trabajar en un supermercado, o la caixa de un banco, o hacer el director de un hotel, el conductor de autobuses, el jardinero, el policía, o el profesor, o basurero.

Muchas veces somos muy hábil a criticar los que trabajan:

“pero mira ese tío, es muy lento, se toma una hora solo para prepararme la cuenta…

“ese tío solo sabe decir que no, es el típico burócrata, que no sabe nada y ejercita su pequeño poder haciendo un inútil obstruccionismo”;

“si no controlas muy bien te venden lo que esta’ a punto de caducar…hay que ser pesado y quejarte si no te cuelan la comida que se queda en la nevera desde una semana…”

 

HAY QUE PROBAR PARA ENTENDER DE VERDAD

 Me encantaría ver uno de esos “sábelo todo” en el otro lado del mostrador, obligado a atender un cliente como el, con su misma arrogancia, prepotencia y convicción de saber como se hace bien el trabajo de lo demás, en cima sin haberlo echo.

LOS QUE LO SABEN TODO

Sigo sorprendida escuchando los que – en palabras – han tenido muchos trabajos diferentes, y por supuesto lo hicieron todos de manera impecable.

Los típicos que dicen que han sido empresarios, directivos, camareros, comerciales, empleados, y por supuesto en todos esos trabajos ellos brillaban por su merito, y si las cosas han acabado en ruinas, solo ha sido culpa de los demás.

HE APRENDIDO UN NUOVO TRABAJO

Cuando trabajaba, una persona se ocupaba de limpiar mi casa; ahora que tengo mucho tiempo libre soy yo que me encargo de cuidar de mi hogar.

Pensaba que fuera muy fácil, y en cima rápido. Estaba muy equivocada.

Echar un poco de agua, dejando rastros y halos y manchas por todos lados si que es fácil y rápido.

Limpiar de verdad un cristal, un espejo o – peor – una mampara de ducha, dejando todo impecable no es un juego de niños.

Para no decir lo duro que es quitar la grasa de un horno, limpiar un frigorífico o una cocina entera.

Y quizás un cuarto de baño, tal vez con azulejos blancos brillantes, donde te das cuentas de que el hombre desciende de los monos viendo pelos y vellos que se reproducen también si ya están caídos en el suelo

Cuantas veces he visto chicas de limpieza en los hoteles y he pensado que su trabajo fuera fácil.

Se que ellas tienen que limpiar hasta 20 habitaciones en un día de trabajo; y tienen que hacerlo muy bien porque las gobernantas las controlan y ,si se quejan, las chicas pueden perder su trabajo.

Ahora las respectos y tengo muchísima admiración de sus sacrificios para seguir adelante en un trabajo tan duro, yo que después de solo día de “gran limpieza” general estoy agotada.

hAS LEÍDO YA MI PRIMER LIBRO: «CV»? pronto se ENCUENTRARA en español