Espabilar es mejor que rendirse.

En Fuerteventura hay tantas cabras que esos animales ya son el símbolo de la isla misma.

Cada “suvenir” las representas y ellas, desatentas, pasan sus días masticando plantas, y permiten que los turistas les fotografían.

Comen arbustos, y les gustan mas los de plantas grasas porque contienen mas agua.

Creo que, mientras mastican, piensen:

“a lo mejor tendremos que empezar a pedir un euro por cada fotos que nos sacan”

Si fuera así, podrían permitirse de ir a cenar en restaurantes cada noche, de tantas fotos que le sacan.

FUERTES Y FLEXIBLES

Lo que mas envidio a las cabras es su capacidad de aguantar la sed; acostumbradas a no beber, son capases de aprovechar de las pocas gotas de agua que se acumula sobre las plantas gracias a la excursión térmica que hay entre noche y día.

Las cabras son un ejemplo perfecto de como la flexibilidad es la verdadera fuerza, de como espabilar es mejor que rendirse, de como luchar para sobrevivir es el mejor antídoto a la pereza y a las quejas (tan queridas a los humanos).

COMPAÑEROS EN EL DESIERTO

En el desierto, además de las ardillas (con las que comparten la fama y la celebridad) las cabras tienen otros compañeros.

No esta raro encontrarse con los muchos erizos que saben camuflarse muy fácilmente el desierto, aprovechando de sus colores perfectamente entonados.

Además hay muchas especies de aves, incluso la Hubara: hay un tipo muy peculiar que solo se encuentra en Fuerteventura.

ratos pueden relajarse sobre algunas rocas. Y hay muchos lagartos, que se pasan el día huyendo de lo depredadores, y solo en pocos

En Fuerteventura no se encuentran serpientes, ni escorpiones o arañas venenosas o otros bichos peligrosos.

NATURALEZA VIVA

Todas esas hermosa formas de vida se mueven en un escenario de arena, tierra y cielo que parece cuadro de un pintor impresionista.

Una verdadera obra maestra de colores perfectamente juntos, donde nada es casual.

Los plumajes y los mantos de los animales han sido pensados y proyectados para camuflarse perfectamente, la composición volcánica de la tierra y de las rocas ha sido realizada para acoger y nutrir las plantas que reglan el ecosistema.

Todo es dirigido da el humedad de la noche, que pone a disposición el único elemento insustituible y imprescindible: el agua.