Quien bien comienza…

BUENOS PROPÓSITOS

Cada día es bueno para dar vida a nuevos sueños, nuevos objetivos, aunque para muchos el día más adecuado es el primer día del año.

Cuántos buenos propósitos, cuántas buenas intenciones, cuántos proyectos nacen y – tal vez – dan su primer paso precisamente durante la primera semana del calendario.
El primer paso a veces es el más difícil, el más pesado, el más temido; pero seguirán muchos otros, que podrían resultar aún más duros.

EL VALOR DE PERSEVERAR

No es suficiente empezar, no basta partir.

Superar el malestar que se percibe al arrancar un nuevo camino y al ponerse un objetivo, ya no es el momento más difícil.

Lo que más cuesta es perseverar, seguir el camino, también cuando algo va mal, y nos podría obligar a reconsiderar la estrategia.

INVENTAR EXCUSAS

Es fácil echarle las culpas a los demás, sentirse víctima, rendirse a la auto conmiseración, resignarse a estar incomprendidos o desdichados.

Imputar a los demás que la comunicación no sea eficaz, no arriesgarse y no escuchar es mucho más simple, consolador y hasta agradable.

UN DURO TRABAJO

El difícil es trabajar sobre nosotros mismos, esforzarse de verse desde fuera, tomarse menos en serio, aclarar qué y cómo mejorar.

El desarrollo del «pensamiento crítico» es una tarea agotadora, ese poderoso instrumento que permite no considerarse los únicos que detienen la verdad absoluta, sino – al contrario – darse cuenta que existen innumerables otras verdades, distintas y únicas, tanto como cada uno de los individuos que las afirman.

Es difícil porque nos vamos a enfrentar con quien nos conoce mejor y desde hace más tiempo, los que conocen nuestras debilidades y los interruptores ocultos que desencadenan nuestros defectos y accionan nuestras estrategias de auto sabotaje: es decir, nosotros mismos.

No es fácil encontrar la fuerza de continuar en un camino desconocido y no ceder a la cómoda, tranquila y familiar sensación que se experimenta en hacer las mismas cosas, hablar utilizando las misma frases de siempre, comportarse siempre de la misma manera.

ESTAR CIERTOS DE PROPIO OBJETIVO

La energía necesaria se genera fácilmente cuando estamos realmente convencidos, seguros de lo que queremos obtener; lograr esta certeza es el verdadero primer paso, el primer reto.

Entender qué tipo de persona se quiere ser, identificar lo que realmente se necesita, lo que nos hace sentir bien, lo qué deseamos y queremos para el futuro, cómo continuar a crecer y a mejorar: esta es la primer necesidad, el primer objetivo. Vencer este reto es también la fórmula secreta.

Es la gasolina de nuestro motor, que alimenta inexorablemente todo esfuerzo, y si es necesario, nos ayuda a corregir la ruta.

hAS LEÍDO YA MI PRIMER LIBRO: «CV»?